Cuando una persona comienza a tener dificultades para pagar sus deudas, lo primero que suele pensar es en la Ley 20.720, la ley de insolvencia y reemprendimiento. Es una herramienta útil, pero no siempre es la respuesta correcta. Muchos de los casos que hemos visto en estos años simplemente no califican para acogerse a ese proceso, o bien la persona necesita algo distinto: una estrategia hecha a la medida de su situación particular, con acompañamiento constante, y no un trámite único con fecha de inicio y de término.
Ahí es donde entra la planificación legal. No es un procedimiento judicial estandarizado, sino un trabajo continuo junto a un equipo legal que va tomando decisiones semana a semana, según cómo evoluciona la situación del cliente.
¿Qué problema resuelve?
La mayoría de las personas que llegan a nosotros no buscan simplemente “borrar” una deuda. Buscan entender qué opciones reales tienen, proteger lo que han construido —una casa, una empresa, ahorros para la vejez— y evitar decisiones apresuradas que después no se pueden deshacer. El miedo y la urgencia llevan muchas veces a firmar acuerdos desventajosos, a rematar bienes por debajo de su valor, o a dejar pasar el tiempo esperando que el problema se resuelva solo.
Nuestro trabajo busca justamente evitar eso: Ordenar la situación y avanzar con una hoja de ruta clara, en lugar de ir reaccionando a cada exigencia de pago según va llegando.
Cómo trabajamos
Lo que más distingue este proceso es que no se agota en una gestión puntual. Incluye:
- Seguimiento continuo: revisamos la situación del cliente de forma constante, no solo al inicio. Las deudas, los acreedores y las prioridades cambian, y la estrategia tiene que cambiar con ellas.
- Estrategia personalizada: no existen dos casos iguales. Una empresa familiar con un local comercial no enfrenta los mismos riesgos que una persona con un crédito hipotecario, aunque ambos estén en insolvencia.
- Reportería clara ante el estado de insolvencia: Mantenemos informado al cliente con reportes entendibles, sin tecnicismos, que le permiten saber exactamente cómo está su patrimonio.
Lo que más valoro de este proceso
Después de haber acompañado muchos casos, lo que más destaco es el cambio en el estado de ánimo de las personas cuando dejan de sentir que están solas frente al problema. La planificación legal no elimina las deudas de un día para otro, pero sí le devuelve a la persona algo muy valioso: la sensación de tener el control y un equipo que está mirando su caso todas las semanas, no solo cuando surge una urgencia.
Si sientes que tu situación no encaja en un proceso estándar de insolvencia, o que necesitas algo más cercano y constante, este es exactamente el tipo de acompañamiento que podemos ofrecerte.